Estamos inmersos en un proceso mucho más amplio del que por el momento los seres humanos somos capaces de comprender. Está condicionado por algo tan desconocido como es el Universo. Gracias a lo que denominamos consciencia, también entendida como pensamiento, idea o incluso llamemoslo sueño, vamos generando estímulos que marcan una dirección, para posteriormente y a través de los diferentes campos científicos, dar sentido a los interrogantes de la humanidad, destapando paso a paso esa amplia realidad de la que formamos parte y que en grandísima medida nuestros sentidos no están adaptados para percibir.

Sólo a través de la observación de las reacciones de elementos de nuestro entorno, de fórmulas o teoremas desarrollados a través de repeticiones que aplicamos y proyectamos, conformamos paso a paso lo que podríamos llamar realidad. A su vez intentamos explicar desde nuestras experiencias algunos mitos y creencias.

Es más, incluso algunos de los científicos más preparados coinciden en que somos parte de una misma materia.

Es verdaderamente inquietante todo esto.

Inicialmente, como he apuntado anteriormente. Pienso que en un paso previo a la materia, la realidad se conforma en la imaginación, en los pensamientos, en la mente. Me interesa la capacidad de raciocinio y el universo mental que creamos con nuestra conciencia. Dónde reside y cómo se conecta con el contexto.

La fotografía es un fiel reflejo de la capacidad humana de transformación de su entorno y esa capacidad de proyección mental. Durante muchos años se le atribuyó  únicamente la condición de “representación de la realidad”, ignorando las otras múltiples cualidades que posee. En esta obra en particular es una ventaja, porque me sirvo de la influencia que ha tenido esa percepción, en el desarrollo y en la historia del ser humano moderno, para usar el doble juego con el que pretendo llamar la atención del espectador.

Estas fotografías intentan ser documentos de análisis -como pueden ser unas muestras de laboratorio para un científico-. Que sirvan de reflejo para el estudio de sucesos o hechos puntuales en un momento determinado, que se producen a nivel social y atienden al desacreditado término de “humanismo”.

También me gustaría que empezaran a ser pinceladas de hechos integradores.

Cuando pienso en las fotografías no veo solo el documento. Detrás está la energía del cosmos que se sintetiza en un plano bidimensional capaz de proyectarse en el tiempo y el espacio. Evidenciando el proceso evolutivo humano.

Son el resultado material de un estímulo o idea nacida en la conciencia que emulsionan personas y sucesos con un fin común. Juego indispensable del cual tenemos que empezar a tomar a nivel colectivo mucha más conciencia, por ser una herramienta crucial en nuestra evolución como creadores.

Hace unos años leí algunos libros que hablaban sobre herbología, en ellos se explicaban los ritmos biológicos de las plantas, qué los produce y que los regula. Algunos aspectos me interesaron especialmente y condicionaron desde aquel momento mi percepción de las cosas. Más concretamente los que hablaban de la reproducción de las plantas.

El principal factor que influye en su reproducción es el Sol, con la radiación que emite y la posición que ocupa la tierra con respecto a él. Los periodos de luz y oscuridad, la duración de los mismos (circadianos), conocidos en el argot científico como fotoperiodismo o fotoperiodicidad, son un factor crucial.

Someramente, para que podamos entender el concepto, que realmente es lo importante y lo que quiero transmitir, explicaré que las plantas tienen unas fitohormonas que se encuentran en dos formas diferentes denominadas fitocromos. Las moléculas de estos fitocromos reaccionan a las radiaciones lumínicas del espectro visible, más concretamente a dos del espectro del rojo. Cuando reciben un fotón de esta radiación, se puede decir que se activan y cuando reciben un fotón de la otra se desactivan, así estas moléculas se mantienen en equilibrio mientras las horas de luz tengan una duración determinada y angulación determinada, pero cuando esas horas de luz empiezan a crecer o decrecer, se producen alteraciones en los niveles de estos fitocromos y dan como resultado un cambio en la bioquímica de la planta que resulta en la floración de  la  misma.

Fue revelador descubrir que la reproducción, el segundo instinto más importante de un ser vivo está directamente relacionado y programado por algo tan lejano como el sol y los astros. Este es el hecho concreto que realmente quiero destacar buscando una analogía con mis fotografías. Es necesario que se acumulen un número determinado de elementos, en este caso hormonas para producir un cambio. Un cambio sin el cual, la vida no podría darse en niveles complejos.

Parte sin terminar, faltan datos y documentos científicos así como suavizar y enlazar bien el mensaje y los párrafos

Tal y como se demuestra un proceso simple de la naturaleza está influenciado por estos hechos pudiendo parecernos sencillo, más es todo un entramado que da lugar a la reproducción de un ser vivo, algo de amplia complejidad. ¿No tendría sentido que el ser humano, al ser parte de la naturaleza, como todo ser vivo, se viera influenciado también por el funcionamiento del Universo?. Evidentemente sí, ¿de qué manera?. Pues quedan muchos aspectos por determinar. Las cosas más inverosímiles empiezan a cobrar sentido cuando las miramos bajo otro prisma.

Entiendo que existen muchas razones para permanecer escéptico ante las influencias externas en nuestro planeta, pero a la vez me parece fascinante la idea de ahondar en la investigación de la cosmogonía y de cuestionarnos como seres humanos, porque está claro que los límites nos los trazamos culturalmente. Podemos cambiar la perspectiva de nuestra realidad y darle forma en una fotografía a esa representación imaginada ya no solamente a nivel plástico sino emocional, y trascender al campo de la reflexión.

Sabemos por los arqueólogos e historiadores que cuando un niño nacía con algún tipo de malformación en el pasado, se le daría muerte inmediatamente o acabaría pasto del ganado doméstico. Se corroboran estos hechos también en las XII Tablas del de Derecho Romano. Hoy en día no se actúa ni se piensa así. Yo he querido darle sentido a un aparente “sin razón”. Racionalmente sólo podría hablar de supuestos, pues si el Universo es tan perfecto no sabemos fehacientemente que es lo que está bien o lo que está mal pudiendo llegar a atreverme a afirmar que no hay nada erróneo.

Analizamos la vida queriendo separarnos, vernos como organismos fisiológicos, micro cosmos e incluso seres vivos con funciones independientes de la naturaleza. Mi fotografía intenta mezclar cosas intrínsecamente relacionadas en lo material y espiritual ya que fluimos como macro cosmos. Es un ejercicio de yuxtaposición de la realidad y la imaginación, las posibilidades de la fotografía dentro del lenguaje de las emociones, porque el Universo también tiene una connotación mental.

A pesar de que la lógica nos dice que un niño con Síndrome de Down no puede ser bombero, que no puede rescatarnos de un mal inminente por las limitaciones que presenta (cardiopatías, desarrollo muscular, etc), en realidad hay una comunicación no verbal que les hace en muchos casos portadores de un mensaje de amor muy poderoso. Hasta hace poco la percepción general de un niño con Síndrome de Down era de lástima. Cuando he estado con ellos no he tenido la sensación de que tengan ese tipo de sentimientos de lástima por sí mismos. A pesar de las condiciones de su fisiología, son seres humanos plenos en su condición, como puede ser otro tipo de ser vivo. Me gusta la idea del momento astrológico determinado en el que ya no hay necesidad de esconder a estos niños. Ahora les vemos cada vez más. Interactúan en la sociedad y pueden participar en procesos tan complejos como el desarrollo de estas fotografías, perpetuandose en el tiempo, como un referente para futuras generaciones, cambiando la perspectiva de la realidad.

En el proceso evolutivo del ser humano, se está produciendo un fuerte cambio global, social y biológico. Tal vez un momento astrológico determinado, en el que estos individuos proliferan, generando un cambio en los demás, y como las plantas, podríamos estar tomando parte en la naturaleza, participando en un tipo de florecimiento del ser humano.