Algunos, no muchos, por el momento sigo elaborando escritos y no me animo a publicar un trabajo más serio. Empiezan a conocer mi propuesta estética que se centra principalmente en el proceso (en los modos de hacer).

Dividido los desarrollos artísticos fundamentalmente en tres partes. Concepto, proceso y objeto.

Como he apuntado anteriormente es en el proceso donde veo que se puede desarrollar toda la potencialidad de la experiencia estética. Un espacio que posibilita el despliegue de  “modos”(1) que grandes pensadores de todos los tiempos nos han remarcado.

Para citar algunos importantes ejemplos (ya que la gran cantidad de coincidencias que estoy encontrando me tienen muy sorprendido) podemos irnos a Kan, con el interés desinteresado, un pequeño ejemplo ya que el da para mucho en esto de la estética (2).

Cito a otro grande como Lukács que nos dice «cuanto más orgánica sea la consumación estética inmanente de de una obra de arte, tanto más capaz será ésta de cumplir la misión social que le ha dado vida»(3).

También el proceso o los modos de relación, nos permiten trabajar de una forma más flexible con reflexiones como las planteadas por Barthes o Foucault. Hablamos de «la muerte del autor», planteamientos que sí han tenido una fuerte influencia en desarrollos conceptuales contemporáneos y bajo mi punto de vista también han supuesto bloqueos importantes para el avance de estrategias estéticas. En los procesos relacionales (4), encontramos gran facilidad para que puedan coexistir de forma lógica y mucho más inclusiva tanto el autor como el espectador, pudiendo compartir sus subjetividades en una interesante simbiosis, sin tener que matar a ninguno de los dos (5).

Si nos vamos a los clásicos griegos de la filosofía la cosa se pone seria. Dentro de un proceso, un modo de hacer, un modo de relación (diferentes matices de una misma cosa) podemos incluir directamente la ética, nos acercamos al campo de la política y nos vamos directamente a Platón. Aristóteles también nos deja sus grandes Tips, por usar un vocablo de actualidad. Cito solamente dos que habría que desarrollar pero sirven y he encontrado muchas más:

«La idea de Bien… ya no puede ser entendida como lo ¨uno¨, sino más bien como lo que unifica y, en consecuencia, su trascendencia, su estár más allá del ser, debe ser pensada en el sentido de ser causa del ser-bueno de toda mezcla: tanto en el nivel ético concreto, como en el cósmico y en el político»(6).

«El saber sólo podrá progresar por medio de la demostración (monológicamente) y no por medio del diálogo (dialécticamente)»(7).

No quiero seguir extendiéndome con este tema sólo dejar unos apuntes para poder intuir la preeminencia que debe ir adquiriendo el proceso en la estructura artística y como a través de él si podemos generar progreso sostenible.

Lo que me sorprende es como grandes artistas, sobre todo contemporáneos. No han hecho más hincapié sobre este tema. Puesto que si me pareció primordial desde que empecé mi carrera y he podido rastrearlo fácilmente en casi todos los principales pensadores.

Aun así, siendo cada vez más consciente de esto, no dejaba de lado completamente el objeto. Veía en él un problema más que una solución. Pero había algo dentro de mi que no me dejaba soltarlo. Pense que podria ser debido a cierto romanticismo grabado a fuego por mi educación. Algo que te estructura aunque pudiera llegar a ser un problema para el  futuro, los elementos que marcan un antes y un despues, una evolución. Pero el otro día por fin encontré un argumento de peso que lo defendía con suficiente coherencia como para respetarlo a futuro. Lo cito textual:

«La importancia de la Ontología Modal de Hartmann reside en su propuesta de una reinterpretacion completamente nueva de los vestigios que nos han llegado de pensamiento modal antiguo, proponiendo con ello lo que podríamos llamar un pensamiento de la materialidad relacional, basado en la autoorganización y la emergencia»(8).   

El vestigio, la huella y la gran importancia que tiene para nosotros, nos enlaza con el pasado, nos da un origen y le da sentido a nuestro futuro. El legado nos da universalidad, pertenencia, el orgullo de sentirse inmortal. “Estuve aquí y mira con qué grandeza y belleza sentí”.

Aunque si seguimos así, como no aprendan a leer la cianobacterias estamos jodidos.

Esta reflexión nos lleva a una encrucijada en el camino. Con solo dos direcciones para elegir.

Por un lado artistas que se esfuercen en generar propuestas y lenguajes accesibles y bien estructurados, capaces de ser interpretados por algún organismo inteligente y ajeno a nuestra especie, desarrollados en una materia capaz de soportar convulsiones como las que pueden provocar el cambio climático al que nos enfrentamos. (Ya que los cálculos apuntan que de seguir así, antes de final de siglo habremos provocado otra extinción en masa con la desaparición del 95% de las especies del planeta.) Con el fin de intentar dejar algo de información de nuestra civilización a algún ser racional en el futuro.

O enfocarse en experiencias estéticas basadas en procesos relacionales que nos hagan evolucionar como civilización en su conjunto y entre todos, con sentimientos de unidad y colaboración podamos ir cambiando nuestras pautas de comportamiento, conla esperanza de revertir el proceso en el que estamos inmersos generando una nueva civilización, como ya ha hecho el arte en otros tiempos.

Pienso que de forma racional habría que tomar alguna de estas dos vías para conseguir algo que no sea vender productos que genera más y más diferencia social (Con lo que las cosas no irían nada bien). O hacer mucho yoga, a ver si se consigue estirar mucho las piernas y se pueden recorrer los dos caminos simultáneamente. Qué es lo que voy a intentar hacer.

 

  1. La palabra misma «modo» viene de la raíz «med» que está en el origen tanto de la «medida», es decir del equilibrio y el autoconocimiento, como de la «medicina» entendida como cuidado, como la atención cuidadosa de quien hace lo que tiene que hacer como lo tiene que hacer y no de cualquier modo. La contrafigura del artista modal es entonces el negligente, el torpe, el maltratador. (Estética Modal; Jordi Claramonte; pag. 19; Editorial Tecnos).
  2. Ya me extenderé en otro momento con esta afirmación de suma importancia, al permitir el despliegue de modos de relación con una libertad y autonomía sin precedentes, abriendo la puerta al desarrollo de nuevas estrategias sociales no contaminadas, que sí permitan generar modelos sociales que garanticen una sostenibilidad a futuro.
  3. Considero que es en el proceso donde se despliega toda esta potencialidad orgánica, distanciandome radicalmente de propuestas artísticas basadas en generar células o tejidos en laboratorio como pieza artística, que bajo mi punto de vista flaco favor le hacen a la experiencia estética, sin desmerecer que este tipo de prácticas tenga gran valor en otros campos del conocimiento o desarrollo humano.
  4. Poco sentido tiene la vida si no nos relacionamos en algún momento o ponemos en relación algún proceso de nuestra existencia.
  5. También matizaré esto con más detalle en otro momento, ya que la verdadera inclusión del espectador dentro de la obra de arte. (Hablo de sentimientos, sin ellos no puede existir ninguna experiencia estética) Abre la puerta a un universo de posibilidades con verdadera potencialidad creativa y social. Podríamos estar hablando de lógica policontextural, patrones estéticos y algunos despliegues tan exóticos o más que estos, pero con posibilidades reales de cara al futuro.
  6. La idea de bien la iré desplazando argumentalmente en otros escritos hacia el concepto de bello.  Las palabras unificar, mezcla, refuerzan la validez de mi proceso artístico, donde constantemente involucro personas en procesos comunes y los mezclo utilizando un patrón estético que consigo aplicando la ética, que es el que siempre repito.
  7. Entiendo que cuando el espectador se enfrenta al objeto y al concepto de una obra de arte, se produce un diálogo, sin embargo en el proceso, cuando se hace en conjunto acaba convirtiéndose en una demostración (Por eso para mi es absolutamente imprescindible que haya individuos y siempre más de uno). Entran en juego todas estas poéticas de las que estamos hablando, las herramientas y posibilidades de aprendizaje y evolución aumentan exponencialmente.
  8. Texto extraído de (Estética Modal; Jordi Claramonte; pag. 302; Editorial Tecnos).

 

Bibliografía:

  • Filosofía y Cultura (Moisés González García)
  • Estética Modal (Jordi Claramonte)

 

Pablo Lecroisey
Ciudad de México 27/2/2017